lunes, octubre 16, 2006


Hoy 16 de agosto a las 5 de la mañana dejó de existir uno de los más dignos representantes de la democracia y la decencia política en el Perú. La humildad es una de las virtudes poco desarrolladas por nuestra languida clase política, pero es una virtud que no resultaba extraña para don Valentín. Es el único presidente que nunca se le vió disfrazado de nada, recorrió el Perú de borde a borde, tomo las riendas del país en un momento crítico y lo hizo con la firmeza y entereza que le caracterizaba. El recuerdo que mantengo y quedará grabado en mi memoria, fué durante las últimas elecciones presidenciales, cuando como cualquier civil (y como debe de ser) esperó -con su conocida decencia- su turno, llegó sin convocar a la prensa y vestido de manera sencilla, jamás ví político mas humilde, integro y probo. Gracias don Valentín por su enseñanza, por sus clases en San Marcos, por su moral intachable.......descanse en paz SEÑOR PRESIDENTE!!!!!