martes, mayo 29, 2007

El TERCER MILITARISMO: La Alianza Oligarquía - Militares

POR EL LIC. HENRY ZAPATA PALOMINO
El colapso del leguiísmo fue celebrado por los Sanchez cerristas como “el fin de una dictadura” y como prueba del desfogue antileguísta, se creó un “Tribunal de Sanción” que se encargó de perseguir a todos los que se beneficiaron con el fenecido régimen. Sánchez Cerro estaba obligado a resolver las demandas populares a través de medidas de emergencia; la abolición de la ley de conscripción vial y “el manifiesto de Arequipa” así lo demostraron.
Sánchez Cerro, quien había señalado su intensión de convocar a elecciones de inmediato, dio muestras de querer quedarse en el poder lo que motivó a varias intentonas golpistas que obligaron a su renuncia y retiro del poder en abril de 1931.
Para aquel entonces se concluía el estatuto electoral elaborado por ocho intelectuales de diferentes tiendas políticas. Este estatuto fue toda una innovación en nuestra historia electoral pues el proceso electoral estaría desligado del poder ejecutivo, sería mediante un padrón electoral y mediante el voto secreto para elegir en forma simultanea a miembros del congreso y al nuevo presidente del Perú.
Para las elecciones de 1931 destacaban las candidaturas de Sánchez Cerro por los urristas y Haya de la Torre por los apristas. El resultado fue favorable a La Unión Revolucionaria con 152 062 votos contra los 106 007 votos para el APRA. Los apristas no solo no reconocieron el resultado, sino que declararon su franca rebeldía y confrontación con el nuevo mandatario el punto de declarar “EL presidente Moral del Perú” a Haya de la Torre. El desconocimiento y enfrentamiento de este proceso electoral introdujo al Perú en una nueva y turbulenta etapa de su historia.
Para Jorge Basadre, desde el golpe de estado de 1930 hasta el asesinato de Sánchez Cerro, se sucedieron cuatro momentos muy marcados:

a) El confuso periodo de la junta de gobierno dirigida por Sánchez Cerro (del 22 de agosto de 1930 hasta el 1 de marzo de 1931)
b) El periodo de la frágil estabilidad de la segunda junta de gobierno que va hasta diciembre de 1931 - la junta civil de Arequipa, presidida por Samanez Ocampo-.
c) El periodo pre revolucionario aprista propiciado por los resultados electorales y prolongados hasta marzo de 1932.
d) La guerra civil, marcada por la revolución de Trujillo y seguida por una serie de atentados que concluyeron con el asesinato de Sánchez Cerro en abril de 1933.

En el aspecto económico, el repliegue del mercado mundial tras la crisis de 1929 primero y la Segunda Guerra Mundial después, nuestro país empezó una tímida política de apoyo a la industria nacional. Respecto a la devaluación monetaria vivida por la caida de la bolsa de valores de Nueva York, el estado peruano incrementó la política proteccionista a su industria. A partir de 1930 el Perú pasó por un doble proceso económico: las actividades predominantes del pasado (minería y agro exportación) se retrajeron mientras que las actividades de mediana y pequeña escala (de mejor redistribución y mayor empleo de fuerza laboral) se incrementaron.
Ideológicamente, los años 30 se caracterizan por el aparente fascismo en el que se sumergió la clase gobernante peruana. Es cierto que en estos días se incrementaron los simpatizantes fascistas y que se publicaron una serie de textos de abierta simpatía al fascismo y al nacismo pero es muy complicado en realidad explicar estos conceptos en un país sin mayor base ideológica ni doctrinaria para la época. Tanto Sánchez Cerro como Benavides han sido sindicados como gobernantes fascistas por sus vínculos con la Unión Revolucionaria, sin embargo las relaciones entre uno y otro no fue siempre la mejor, sobre todo porque durante esta época no se aceptó el funcionamiento de partidos políticos en general. Los mismos ideólogos fascistas señalaban que el Perú no estaba preparado para un gobierno de este tipo, he inclusive algunos consideraban a Benavides como un incapaz para aplicar dicha doctrina. Respecto a la Unión revolucionaria, nunca fue tomada en cuenta por los diplomáticos italianos y el propio Luis Flores –quien se definía como fascista- fue poco conocido debido al escaso arraigo popular con el que contaba en el Perú.

martes, mayo 08, 2007

EPOPEYA LA VERSIÓN DE UN SOLDADO CHILENO


Quisiera comentar brevemente, el significado que tiene para el Perú, la emisión del documental chileno Epopeya, que se acaba de estrenar la semana pasada en Chile, y en la cual se intenta presentar una “nueva visión” de la guerra del pacífico, ahora vista desde la “supuesta” perspectiva de un soldado, cuyo cuerpo se encontró en Lima ciento veinte años después de la guerra.
El documental versa entorno a la supuesta lectura que le da aquel soldado chileno a la guerra del pacífico. En principio, hay que reconocer que para dicho documental se ha considerado, opiniones serias y diversas de los tres países involucrados en el conflicto Chile, Perú y Bolivia; aunque no se ha hecho un deslinde o aclare entre los comentarios vertidos por los probos profesionales y la narración del soldado desconocido, dicho de otra manera, mezclan ficción con interpretación histórica, lo cual genera especulación, respecto al mensaje subliminal que pueda guardar este documental y que ya se viene comentando en algunos círculos. Este manejo de la información -sea involuntario o con razón de causa- permite tener cierta libertad subjetiva (si cabe el término) al momento de presentar la información e interpretación de los hechos. Por ejemplo lo que llamó mi atención, es el hecho que, chile insiste en fijar como causa desencadenante del conflicto la confabulación diplomática entre dos países, que se unieron en contra de la soberanía e intereses chilenos, esto en el discurso del soldado. Mientras que, los Historiadores invitados de los tres países, han coincidido en indicar como causa principal, el tema económico, es decir, el problema salitrero y los intereses de los diferentes consorcios que manejan el mercado salitrero a nivel mundial. Estos contrastes lo vamos a observar en algunos pasajes del documental que terminan por confundir al receptor de la información. Además, se presenta una visión muy reducida, casi miope de lo que fue el combate de Iquique, si bien es cierto, se ensalza la imagen humanista y caballeresca de Grau además del heroísmo de Prat, no se tomó en consideración la otra faceta del combate, la que protagonizaban en ese mismo momento la Independencia y la Covadonga, me refiero, al naufragio de nuestra mejor embarcación “la Independencia” y el acto cobarde de los soldados Chilenos de ultimar a tiros desde la borda del buque de madera a los marinos peruanos náufragos, .
En fin, no quiero extenderme en mi comentario, simplemente quisiera fijar mi posición respecto a lo que debería hacer el Perú; en principio seamos concientes que históricamente hemos tenido a los diplomáticos menos exitosos de la historia americana y me atrevería a decir mundial, y actualmente estamos revisando la delimitación marítima con Chile, al cual, si nos ceñimos a la historia no se auguran buenos resultados. Por otro lado, debemos estar alertas, Chile ya lanzó el mensaje a través del documental: ¡por problemas diplomáticos comenzó la guerra del 79’!, esto debe tener respuesta inmediata, ¡no diplomática por favor!.... A algún disparatado nacionalista se le podría ocurrir “Guerra a Chile”, nada más alejado de la realidad. La respuesta debe darse a través de la misma vía, un documental serio, basado en hechos históricos contrastados y lo más importante, que tome como fuente directa a historiadores de los tres países involucrados quienes libremente fijen su posición y al final hallar consenso en busca de la objetividad histórica. Debemos olvidar resentimientos pasado, y analizar la historia como realmente es: la herramienta que nos permite aproximarnos a la realidad, para poder entender verdaderamente nuestro pasado, comprender nuestro presente y proyectarnos sin temor al futuro que hasta ahora nos es incierto.
Entender además, de una vez por todas, que perdimos la guerra por problemas que aún nos siguen aquejando, regionalismos, fragmentación, incapacidad programática de nuestros políticos, incapacidad política de cohesión social, marginación de clases populares ..… etc. Y no seguir culpando a Chile de nuestra merecida derrota. Llegó el momento de mirar a Chile como nuestro rival sí, pero competitivamente hacerle frente e intentar superarlo en todas las áreas, culturales, sociales, políticas, económicas..etc esa debería ser nuestra venganza, proyección o prestando el término de Flores Galindo, almenos nuestra utopía. Superar a Chile no es complicado compatriotas y lo mejor es que nosotros sí tenemos con qué hacerlo.

martes, mayo 01, 2007

ANÉCDOTA DE UN BRINDIS POR MIGUEL GRAU:HÉROE QUE DEJÓ HUELLA

Algunos años después de la guerra del pacífico tuvo lugar una reunión de altos oficiales militares argentinos y chilenos, en la cual ocurrió un muy interesante imprevisto...... Publicada por "El Heraldo" de Valparaíso el 25 de febrero de 1889. "El cónsul argentino en Chile, ofreció una comida a la oficialidad de la cañonera, a la cual asistió el Comandante General chileno. En ella se gastaron las mismas cariñosas atenciones, la misma franca cordialidad, la misma fraternidad abierta que siempre han encontrado nuestros huéspedes desde que entraron por primera vez en aguas chilenas, al fondear en Punta Arenas, y que han encontrado después en Talcahuano y en Valparaíso. Cuando se retiraron de la mesa del Cónsul, uno de los presentes propuso ir a vaciar la última copa de champaña al Club Valparaíso, el centro social más escogido tal vez de nuestra ciudad. Aceptada la invitación, todos se dirigieron al Club, donde los marinos argentinos fueron presentados a los que allí estaban, y donde se les atendió con la misma galantería, mientras se preparaba rápidamente la cena. Una vez en el comedor, y llenadas las copas de champaña, el caballero propuso vaciarlas en homenaje a un gran guerrero americano que simbolizaba la fraternidad de Chile y la Argentina, y cuyo nombre glorioso, que vivirá siempre en la historia y en el corazón de los dos pueblos, sería perpetuo lazo de unión para ambos: en homenaje al General San Martín. Como se ve, ningún recuerdo podía ser más cortés ni más oportuno en aquellos momentos en que se festejaba a oficiales de guerra argentinos. Se evocaba una gran figura de una epopeya común a Chile y aquella república, y se colocaba así, en momentos de expansión y de afecto, a chilenos y argentinos a la luz fraternal de una gloria común. Levantóse para contestar el brindis uno de los marinos argentinos, y pidió una copa por otra figura inmortal de la historia americana, por un héroe legendario, cuya gloria bastaba por sí sola para dar honor a un continente, por un marino que debió alumbrar al mismo océano en la reciente guerra del Pacífico, por uno de esos guerreros sublimes, ante los cuales el sentimiento de la nacionalidad desaparece para dejar sólo en el alma el sentimiento de la admiración. Todos veían ya brillar en los labios del marino argentino el nombre de Prat, y con la copa levantada esperaban que fuese pronunciado ese nombre augusto y querido, para dar expresión a los sentimientos generosos del entusiasmo y la fraternidad. Por un héroe eminentemente americano, continuó el marino argentino; por el inmortal marino a quien todos los que seguimos la carrera del mar debemos tomar como ejemplo y como modelo: por Miguel Grau. Difícil sería pintar la impresión que causaron estas palabras; una bomba que hubiese estallado en medio de la sala no habría producido un movimiento igual de estupor. Las copas volvieron a caer llenas sobre la mesa, y pasado el primer momento de asombro, que casi no había dejado lugar a indignación, circuló naturalmente por los asientos un aire amenazador, duramente reprimido por el hidalgo sentimiento de encontrarse los ofendidos dentro de su propia casa. El mismo Comandante argentino quedó sorprendido de la inesperada salida de su oficial, y notando la impresión desastrosa que sus palabras habían producido trató de salvar aquella situación imposible: “Señores, dijo, mi compañero se ha equivocado sin duda; poco habituado a los nombres, ha confundido seguramente el de Grau con el de Prat; su intención ha sido pedirnos una copa por Arturo Prat”. La explicación no era excesivamente aceptable; pero el autor del brindis se encargó de poner en claro las cosas: “No, señores, insistió; he dicho Miguel Grau, y no me he equivocado; mi intención ha sido beber una copa por Miguel Grau”. Aquello pasó de los límites de lo posible. Con secas y breves palabras de protesta, todos se retiraron de la sala. Era el único camino que quedaba, si no quería darse a esa absurda escena un desenlace sangriento. La cadena de la hospitalidad ató muchos brazos que en otras circunstancias, se habrían levantado como el rayo en pos de la ofensa”.

sábado, abril 21, 2007

PENSANDO EN VOS ALTA

La siguiente reflexión, la hice mientras me conducía a emitir mi voto para la segunda vuelta en las elecciones del año 2006, realmente es lo pensaba mientras me dirigía hacia el centro de votación.....

......pensando en vos alta.....

Quisiera expresar mi preocupación por la coyuntura que nos ha tocado vivir a los peruanos medianamente iluminados, o que simplemente tenemos acceso a los medios de información periodística y cultural, de allí que podamos apreciar desde una perspectiva distinta la realidad nacional. Esta coyuntura ha llevado a cuestionarme: ¿se aplica la democracia en el Perú? o mejor dicho ¿existe la democracia en América Latina?; ¿o democracia es un medio para alcanzar el poder, saquear al Estado, solicitar refugio, considerarse perseguido político, luego esperar la prescripción del delito y continuar en política?, ¿Cómo concibe el pueblo (la mayoría) la democracia?. Si se define Democracia como: "la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno y también al mejoramiento de la condición del pueblo"; entonces por qué el pueblo –entiéndase a la mayoría- es el que sufre los efectos negativos de los distintos gobiernos democráticos, ya van 3 en los últimos 26 años, claro, sin contar el “decenio autocrático”. Además, en la actualidad, el concepto de democracia no se limita al de una forma determinada de gobierno, sino también a un conjunto de reglas de conducta para la convivencia social y política; es decir, “estilo de vida” es un modo de vivir basado en el respeto a la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los miembros de la comunidad. Cualquier demócrata, diría que este concepto es válido; pero si lo contrastamos con nuestra realidad, que es también la de América Latina, veremos como este concepto resulta incongruente e incompatible.

En principio, en nombre de la democracia ¡estamos obligados a votar!. El 04 de junio del 2006 nos encontramos en la disyuntiva de elegir, “obligatoriamente”, por uno de dos candidatos –la idea vendida por los principales medios de prensa- “el mal menor” ¿cuanto de democrático tiene la segunda vuelta? ¿acaso no debemos tomar en cuenta al 70% de la población que le dijo ¡no! a cada uno de los candidatos?. Las declaraciones de Gabriela Pérez del Solar, reciente congresista por U.N, y quien en una entrevista con Jaime Bayly no supo explicar el significado de la tradicional yunsa (festividad flocklorica y tradicional del Perú), planteaba “aquel, que no elija por ninguno de los candidatos que pasen a la segunda vuelta no debería opinar”, ¿A esto podríamos llamarle democracia?, ¿acaso, no tenemos la opción de viciar nuestro voto?, y si lo hacemos, ¿seremos menos patriotas o atentaríamos contra el sistema democrático?. Puede existir democracia en un país en el que gobierno tras gobierno han ido traicionando las necesidades populares, donde batimos record en tasas de desnutrición, mortandad infantil, analfabetismo, corrupción. Somos uno de los países latinoamericanos, que ha experimentado mayor desarrollo económico en los últimos tiempos; a pesar de ello el pueblo debe esperar el chorreo, y aún ni gotea. Hace un par de años tuve oportunidad de visitar Acos un pueblito de no más de 100 pobladores que se encuentra en la sierra de Huaral a no más de 4 horas de Lima. En aquel pueblito hay una posta médica de la UNMSM. Esta posta esta instalada para el serum de estudiantes de sociología, medicina y afines. El alcalde del pueblito es el único que cuenta con una camioneta maltratada por la difícil carretera que une Acos de Huaral, para salir de Acos debes esperar el eventual paso de algún ómnibus provincial. El propio alcalde nos contaba como hacía pocos días de nuestra llegada, una campesina embarazada llegó a la posta proveniente de un caserío cercano, esta señora tuvo que caminar día y medio, a poco de llegar a la posta se le rompió la fuente y comenzó a sangrar, en ese momento encargados de la posta eran un conserje de la universidad y una asistenta social que mucho no pudieron hacer. Llamaron inmediatamente al Alcalde y fue él quien de madrugada tuvo que manejar el difícil camino hasta Huaral para que la mujer pueda ser atendida. ¿Esta mujer se sentirá representada por el estado y protegida por la democracia?, ¿Se puede decir que el Estado siente respeto por su dignidad humana?. Como esta peruana, campesina de un caserío, hay miles de casos, generalmente en la sierra y en las fronteras, en las cuales el pueblo no se siente representado por el Estado, en las fronteras inclusive, reciben más apoyo de los países vecinos que de nuestros propios gobernantes, como es el caso de la frontera con Brasil.
No entiendo, hasta que punto, la clase política tiene claro los conceptos básicos que se deben aplicar en una República Democrática. El pueblo, persuadido por la multa, se expresó democráticamente el 9 de abril del 2006, y ha dicho ¡no! a los partidos políticos. Mas allá del análisis matemático, insisto, deben tomar en cuenta los políticos, que hay un 70% en contra de cada uno de los candidatos que pasaron a segunda vuelta. Ahora, si bien Alan García es el nuevo presidente del Perú, es porque “el orden democrático y jurídico” así lo dicen, pero hay un gran sector de la población que rechaza dicha gestión que se oficializó el 28 de julio del año anterior. Este nuevo gobernante debe recordar que el pueblo obligado por la multa y preocupado por la tendencia radical y disparatada, que intentaba tomar el poder, endosó su voto al APRA, aunque el 50.5% obtenido no es representativo. Sería faltar a la objetividad decir que Alan recibió el apoyo mayoritario del pueblo, esta es otra elección en la cual la coyuntura obligó al electorado a elegir, hubieran sido otros los resultados si el pueblo contara con libertad plena para expresarse políticamente. Es momento de cambiar la demagogia por la responsabilidad, la violencia por la concertación y la flexibilidad de ideas, el discurso enrevesado por claridad, honestidad y precisión al plantear las propuestas; más aún sabiendo que vivimos en un país, donde casi la mitad de la población es pobre; donde los niveles de analfabetismo alcanzan cifras record en la región; donde la buena educación es más cuestión de lujo que de derecho; donde las instituciones van perdiendo fuerza con cada régimen que resulta ser peor que el anterior, donde los principales poderes del estado son cuestionados constantemente por actos de corrupción. Es decir estamos dentro del caldo de cultivo del radicalismo y la autarquía, sinónimos de violencia. Cada vez que vuelvo a los escritos de González Prada, siento que sus ideas van tomando vigencia con el paso de los años.

domingo, marzo 25, 2007

CONCENTRACIÓN DE PROPIEDADES SIGLO XX






Durante la República Aristocrática, el fenómeno de concentración de propiedades en pocas manos fue una de sus características fundamentales, por ello a los hacendados dedicados a la exportación, los banqueros y los dueños de enclaves (agrícolas o mineros) se les conocía como los dueños del Perú (literalmente). La oligarquía, mantenía en su poder las mejores tierras y contaba con una mano de obra, que en muchos casos, como el de la sierra sur (latifundios), se brindaba de manera servil, y para los campesinos asalariados estaba "el enganche ", mecanismo mediante el cual se mantiene al trabajador adscrito al centro productivo por deudas que este se había contraído. Políticas como las de Piérola, al fomentar y dar todas las facilidades a los exportadores de caña y algodón, Romaña al promulgar sus famosos códigos de minería y aguas, además de la ley de locación de servicios o finalmente como es el caso de Pardo y Barreda, al intentar tecnificar la mano de obra y la promoción ferrocarrilera, generaron, básicamente, tres males cuyos síntomas aún sigue arrastrando el Perú:
1.- Generar fortunas privadas y ensanchar las brechas sociales (concentración de tierras en pocas manos, explotación, marginación y racismo. trilogía indisoluble que se institucionalizará a inicios del siglo XX y cuyos rezagos los observamos hoy).
2.- Centralismo de de Lima y desarrollo en general de la costa, (la aparición del gamonalismo es expresión del abandono de las provincias. Marginación de la sierra sur zona que mantendrá casi intacto los rasgos semicoloniales durante buena parte del siglo XX, y que aún hoy, es la zona mas reaccionaria del Perú, abierta a discursos radicales y dispuesta siempre a enfrentar a la autoridad).
3.- Promover el ingreso de capital extranjero (se permite al capital extranjero explotar nuestros recursos naturales sin mayor obligación o control, sin valorizar nuestro suelo y subsuelo o ecosistema, disponiendo mecanismos de explotación para el aprovechamiento de una mano de obra barata. ya sea esta servil (haciendas serranas), semiesclava (caucho) o enganchada (minas o haciendas exportadoras. Aún hoy, el Perú sigue siendo un país exportador de materia prima y que cuenta con una de las manos de obra mas baratas del mundo).

miércoles, marzo 21, 2007

ELECCIONES A INICIOS DEL SIGLO XX

"A inicios de siglo XX la oligarquía ostentaba un grado considerable de control sobre los procesos electorales. Por esta razón, durante este periodo, las elecciones eran más una expresión de la capacidad de los candidatos de manipular la votación que la manifestación de una auténtica voluntad popular. La historiadora peruana Alicia del Águila describe a continuación las formas que tomaban estos procesos".

"Como hemos visto, la lealtad política se basaba en favores individuales; la ‘la opción electoral’ dependía, entonces, de la generosidad del candidato. Y la ley no solía representar un límite para estos acuerdos. Así lo muestra el acuerdo preelectoral para la candidatura de Rafael Larco Herrera (Huamachuco 1911). En él los firmantes se comprometen a luchar a favor de la candidatura del referido postulante. Según el documento, en el punto 6 ‘los presidentes de las mesas receptoras de sufragio, se comprometen a hacer triunfar la causa por todos los medios posibles que estén a su alcance’. Es decir, tenía asegurada la parcialidad de los presidentes de mesa.

Este trato, seguramente firmado entre los notables de esa ciudad, era el comienzo de una cadena de compromisos que se extendía hacia abajo. De hecho, en ese mismo documento se acordó nombrar una junta directiva y comisiones ‘para que se encargaran de conseguir en los cinco cuarteles de la población, a todos los inscritos para que puedan votar’: por un lado, aumentaban los partidarios con misiones específicas, de diferente nivel de responsabilidad – que seguramente, en esa misma proporción serian reconocidos -; por otro lado, el ‘conseguir’ los inscritos era, obviamente, para asegurar sus votos lo que generaba otros compromisos.

Se trataba de una misma cadena vertical de donantes / protectores que, en muchos casos comenzaba en la presidencia de la República. Así, el presidente era el gran patrón político y en palacio eran recibidos los más humildes clientes. La beneficencia pública, se encontraba acaparada por la elite de notables: ellos debían dirigir la caridad; de otro modo el espectro político se ampliaría a otros patrones.

Ahora bien, no se trataba únicamente del simple pago por el voto. Como hemos dicho las ofertas que confirmaban la lealtad política (como otras de diversos tipos) no solo eran monetarias; lo más importante era la concesión de favores y la protección de una vida social marcada por la irregularidad, el privilegio. Para ello, se expedía una suerte de cheque en blanco, un compromiso de lealtad a futuro. De ganar el candidato, la lealtad debía ser renovada mediante la concesión de nuevos favores o la confirmación de la promesa de protección.”

DE: ALICIA DEL ÁGUILA. Callejones y mansiones: espacios de opinión pública y redes sociales y políticas en la Lima del 900. Lima: PUCP, 1997, pp 166-167

miércoles, octubre 18, 2006

¿PORQUÉ LLAMAR INVASIÓN A LA INTROMISIÓN ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI?


El presente artículo, lo escribo motivado por una entrevista que hiciera Jaime de Altaus en Canal N a un representante de la diplomacia española cuyo nombre prefiero no recordar; en la cual, el tema central era “la telefónica y la revisión del contrato”. Lo que llamó mi atención fue que el diplomático español planteaba una cultura de paz desde la historia[1], una especie de amnistía histórica de la invasión española en el siglo XVI.
El diplomático peninsular argumentaba que los peruanos aún guardamos resentimiento por la llegada de los españoles y los 280 años de dominio colonial, planteaba además, que eso debería quedar en el olvido y más bien deberíamos reconocer la tecnología y los adelantos alcanzados gracias al contacto con el viejo mundo, así como ellos (los españoles) ya olvidaron el dominio Árabe y más bien reconocen los adelantos que recibieron gracias a los islámicos. Cuestionó además, el término Invasión, argumentando que lo que se hizo en el nuevo mundo fue una conquista ya que se ganó con mucho esfuerzo las tierras tahuantinsuyanas. Lo que no me extrañó fue la respuesta de Jaime de Altaus, quien inmediatamente reconoció que esos hechos deben quedar en el olvido e iniciar una “historia nueva”. A que se refería con lo de historia nueva, aún medito al respecto. Esta entrevista fue motivo de comentario entre colegas, de donde surgió de inmediato la necesidad de aclarar el manejo de los términos y tiempos históricos.
Lo primero que vino a mi mente, es el intento de los políticos de inicios del siglo XX al pretender cambiar el himno nacional por considerar que no se ajustaba a la época, ya que en aquel momento Perú había aperturado relaciones diplomáticas con España, y a decir de la época el himno era antiespañol.
Si bien es cierto, como profesor e historiador intento brindar a mis alumnos una visión crítica, reflexiva de la historia que dista del chauvinismo o nacionalismo de los años 70, el cual debemos erradicar, debo reconocer también, que hay muchos colegas que erróneamente, resaltan las derrotas, los incas incapaces de controlar 168 españoles en Cajamarca, la tecnología de los invasores, los héroes vencidos, el Bolognesi que luchó por defender sus propiedades…etc es decir, hacen lo que llamo Historia del Resentimiento instentinal.
Por ejemplo, no podemos responsabilizar de la derrota del 79 al presidente Pardo y Lavalle por su política de austeridad y la firma del tratado secreto con Bolivia o al presidente Prado por su huída, o a Bolognesi por no haber resistido en Arica, a Miguel Iglesias por Montán y Ancón o simplemente a la clase política peruana de la época en general. La causa por la cual el Perú se encontraba en desventaja frente a chile en 1879, se debería analizar desde el proceso de independencia; específicamente la crisis y fragmentación de la clase dirigente peruana a inicios de la república, incapaz de organizarse y asumir el roles gubernativos que el sistema republicano demandaba. Gracias al guano, esta clase se convierte en una burguesía incipiente que no arriesgó en la inversión proindustrialización, cuyo poder económico y el trastrocamiento de sus intereses los llevó a organizarse políticamente e intentar plasmar –tardíamente- un proyecto nación. Siendo ucrónico en mi comentario diría que el civilismo llegó 40 años tarde. A diferencia, la clase dirigente chilena desde inicios de la republica, es una clase cohesionada, sólida, que mantiene el control de los principales poderes del estado, aprovechando la homogeneidad étnica del territorio logró engarzar un proyecto nación. Desde aquí debería partir el análisis para explicar a nuestros alumnos porqué perdimos la guerra de 1879.
Pero bien, regresemos al comentario del amigo español. Todo historiador responsable debe respetar el espacio y el tiempo histórico, como historiadores debemos trasladarnos a la época y enfocar nuestro análisis en el hecho materia de nuestro estudio desprendiéndonos de cualquier sentimiento subjetivo contemporáneo, filiación política o adepción religiosa, ya que puede desdibujar el análisis y la representación histórica de un acontecimiento trascendente. Hecha la aclaración, lanzo la hipótesis ¿Cómo debemos llamar al proceso de colonización española del nuevo continente en el siglo XVI, Invasión o Conquista? Según el diccionario de la real academia de la lengua española, invasión viene del latín invadere que significa: en su primera acepción, irrumpir, entrar por la fuerza, en su segunda acepción, ocupar anormal o irregularmente un lugar, y finalmente en su tercera acepción, entrar injustificadamente en funciones ajenas. Ahora bien, si con la misma fuente revisamos el significado de conquistar, encontraremos que esta palabra deriva del latín conquistare que significa: Ganar, conseguir algo, generalmente con esfuerzo, habilidad o venciendo algunas dificultades. Ganar con sutileza el favor de una persona o pueblo.
Ahora bien, analicemos lo que sucedió con el Thuantinsuyo a la llegada de los españoles. El tahuantinsuyo se encontraba dividido a causa de la guerra civil entre los hermanos Huascar y Atahualpa, este último consideraba que su hermano no alcanzaba los méritos cómo para ceñirse la mascaipacha o borla imperial - máximo distintivo de jerarquía y mando en el imperio de los incas -; recordemos que a la muerte de Huayna Capac -posiblemente victima de viruela- los willac Ummu del Cusco decidieron coronar a Huascar como el inca sucesor. Atahualpa, quien había acompañado a su padre en las conquistas del norte, era un gran guerrero y había logrado anexar (junto a su padre) importantes territorios en la costa, sierra y selva norte, ello le llevó a cuestionar la decisión de la Nobleza Cusqueña, de coronar como inca a su hermano. En 1532, la guerra civil había terminado a favor de Atahualpa, Huascar se encontraba capturado y custodiado por los principales generales de Atahualpa: Calcuchimac y Rumiñahui (este último era conocido como OJO DE PIEDRA, por una nubosidad que cubría su ojo izquierdo). Las tropas habían sido despachadas a sus respectivos ayllus, sólo unos pocos guerreros acompañaban a Atahualpa en Cajamarca, tenía como destino final el Cusco, donde sería coronado formalmente inca. Algunas crónicas primarias –conocidas como pretoledanas- indican que el inca en Cajamarca recibió información de los españoles que habían desembarcado en Tumbes, el inca sabía que estos blancos barbados no eran dioses, ya que sus espías le habían informado, de que entre los extranjeros, habían quienes adolecían de enfermedades o algunos heridos que sangraban y simplemente los dioses no se enferman ni sangran. Además, entre los animales que traían los chapetones, el espía consideró verdaderamente peligroso al perro ya que este comía carne – recordemos los perros come indios-. Es decir el inca estaba informado al detalle acerca del arribo de Pizarro sabía que eran pocos en número 168, el Inca no consideró a los indígenas que los acompañaban ya que eran tributarios del Tahuantinsuyo.
En realidad, los españoles buscaron asegurar para sí, títulos nobiliarios, propiedades, prestigio y honor. Por ello, en sus crónicas desestiman la participación de indios nicaragüenses, panameños y hasta negros esclavos, además de diferentes etnias locales como huancas, tallanes, chachapoyas, chimues, entre otras tantas etnias, que veían en los españoles la oportunidad de independizarse del estado opresor incaico. Y para imbuir su discurso de tinte lírico, mitológico medieval; en sus crónicas, recrean la participación del apóstol Santiago, quien al ver la “diferencia numérica” de los castellanos frente a los indígenas, socorre a los peninsulares, “cayendo los fieros indígenas bajo su espada de fuego”. Lo de Cajamarca fue una masacre, murieron aproximadamente 3mil indios, de los cuales, en mayor número fueron danzantes, músicos, parte del sequito de los grandes señores que acompañan al Inca. El requerimiento, es el documento que formaliza la invasión. A través de este documento el Papa concede autorización al Rey español, para que en nombre de Cristo se tome posesión de los territorios indígenas. Este documento era leído a los naturales, poco interesaba si entendían o no, lo importante era si los naturales aceptaban o no el dominio peninsular. Lo normal era el rechazo del documento por parte de los naturales, acto seguido -siempre escusados por la cruz- se iniciaba “la Guerra Santa”, es decir, tenían licencia para matar dada su gran diferencia bélica. Imagino, que habrá pensado Atahualpa cuando el dominico Valverde le presentó el requerimiento. El inca quien se consideraba hijo de dios “INTI”, y que ostentaba (como cualquier monarca) de gran poder y autoridad sobre sus dominios, subestimó a los españoles dado su escaso número. Valverde le hablaba de Dios, el Dios creador de todo cuanto existe, un Dios poderoso que se arrogaba la autoridad, inclusive, para dominar los territorios del inca. Por ello es que Atahualpa, de formación militar y sólidas convicciones religiosas, considerado un “semidios”, rechazó aquel documento, el cual, estoy seguro, jamás llegó a entender.
En líneas generales, al llegar los españoles despojaron violentamente a los naturales de su religión, e impusieron la religión castellana, destruyeron y saquearon sus construcciones inspirados en la ambición metálica y status. Intentaron terminar con el quechua, arrebataron las tierras de los ayllus, se repartieron a los naturales (encomiendas), obligaron a los indios a trabajar en las minas. En tan sólo 20 años de dominio español la población indígena se redujo considerablemente, ello por el sistema de explotación que instalaron.
Los invasores, al tomar posesión del territorio que correspondía a los incas cortaron un proceso que se desarrollaba de manera autónoma e independiente. ¿Debemos llamar a esto conquista?.......

[1] (y no resulta extraño el término ya que hay historiadores de la PUCP que actualmente plantean el revisionismo histórico de la guerra con Chile desde una historia de paz o conciliadora)