domingo, marzo 25, 2007

CONCENTRACIÓN DE PROPIEDADES SIGLO XX






Durante la República Aristocrática, el fenómeno de concentración de propiedades en pocas manos fue una de sus características fundamentales, por ello a los hacendados dedicados a la exportación, los banqueros y los dueños de enclaves (agrícolas o mineros) se les conocía como los dueños del Perú (literalmente). La oligarquía, mantenía en su poder las mejores tierras y contaba con una mano de obra, que en muchos casos, como el de la sierra sur (latifundios), se brindaba de manera servil, y para los campesinos asalariados estaba "el enganche ", mecanismo mediante el cual se mantiene al trabajador adscrito al centro productivo por deudas que este se había contraído. Políticas como las de Piérola, al fomentar y dar todas las facilidades a los exportadores de caña y algodón, Romaña al promulgar sus famosos códigos de minería y aguas, además de la ley de locación de servicios o finalmente como es el caso de Pardo y Barreda, al intentar tecnificar la mano de obra y la promoción ferrocarrilera, generaron, básicamente, tres males cuyos síntomas aún sigue arrastrando el Perú:
1.- Generar fortunas privadas y ensanchar las brechas sociales (concentración de tierras en pocas manos, explotación, marginación y racismo. trilogía indisoluble que se institucionalizará a inicios del siglo XX y cuyos rezagos los observamos hoy).
2.- Centralismo de de Lima y desarrollo en general de la costa, (la aparición del gamonalismo es expresión del abandono de las provincias. Marginación de la sierra sur zona que mantendrá casi intacto los rasgos semicoloniales durante buena parte del siglo XX, y que aún hoy, es la zona mas reaccionaria del Perú, abierta a discursos radicales y dispuesta siempre a enfrentar a la autoridad).
3.- Promover el ingreso de capital extranjero (se permite al capital extranjero explotar nuestros recursos naturales sin mayor obligación o control, sin valorizar nuestro suelo y subsuelo o ecosistema, disponiendo mecanismos de explotación para el aprovechamiento de una mano de obra barata. ya sea esta servil (haciendas serranas), semiesclava (caucho) o enganchada (minas o haciendas exportadoras. Aún hoy, el Perú sigue siendo un país exportador de materia prima y que cuenta con una de las manos de obra mas baratas del mundo).

miércoles, marzo 21, 2007

ELECCIONES A INICIOS DEL SIGLO XX

"A inicios de siglo XX la oligarquía ostentaba un grado considerable de control sobre los procesos electorales. Por esta razón, durante este periodo, las elecciones eran más una expresión de la capacidad de los candidatos de manipular la votación que la manifestación de una auténtica voluntad popular. La historiadora peruana Alicia del Águila describe a continuación las formas que tomaban estos procesos".

"Como hemos visto, la lealtad política se basaba en favores individuales; la ‘la opción electoral’ dependía, entonces, de la generosidad del candidato. Y la ley no solía representar un límite para estos acuerdos. Así lo muestra el acuerdo preelectoral para la candidatura de Rafael Larco Herrera (Huamachuco 1911). En él los firmantes se comprometen a luchar a favor de la candidatura del referido postulante. Según el documento, en el punto 6 ‘los presidentes de las mesas receptoras de sufragio, se comprometen a hacer triunfar la causa por todos los medios posibles que estén a su alcance’. Es decir, tenía asegurada la parcialidad de los presidentes de mesa.

Este trato, seguramente firmado entre los notables de esa ciudad, era el comienzo de una cadena de compromisos que se extendía hacia abajo. De hecho, en ese mismo documento se acordó nombrar una junta directiva y comisiones ‘para que se encargaran de conseguir en los cinco cuarteles de la población, a todos los inscritos para que puedan votar’: por un lado, aumentaban los partidarios con misiones específicas, de diferente nivel de responsabilidad – que seguramente, en esa misma proporción serian reconocidos -; por otro lado, el ‘conseguir’ los inscritos era, obviamente, para asegurar sus votos lo que generaba otros compromisos.

Se trataba de una misma cadena vertical de donantes / protectores que, en muchos casos comenzaba en la presidencia de la República. Así, el presidente era el gran patrón político y en palacio eran recibidos los más humildes clientes. La beneficencia pública, se encontraba acaparada por la elite de notables: ellos debían dirigir la caridad; de otro modo el espectro político se ampliaría a otros patrones.

Ahora bien, no se trataba únicamente del simple pago por el voto. Como hemos dicho las ofertas que confirmaban la lealtad política (como otras de diversos tipos) no solo eran monetarias; lo más importante era la concesión de favores y la protección de una vida social marcada por la irregularidad, el privilegio. Para ello, se expedía una suerte de cheque en blanco, un compromiso de lealtad a futuro. De ganar el candidato, la lealtad debía ser renovada mediante la concesión de nuevos favores o la confirmación de la promesa de protección.”

DE: ALICIA DEL ÁGUILA. Callejones y mansiones: espacios de opinión pública y redes sociales y políticas en la Lima del 900. Lima: PUCP, 1997, pp 166-167

miércoles, octubre 18, 2006

¿PORQUÉ LLAMAR INVASIÓN A LA INTROMISIÓN ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI?


El presente artículo, lo escribo motivado por una entrevista que hiciera Jaime de Altaus en Canal N a un representante de la diplomacia española cuyo nombre prefiero no recordar; en la cual, el tema central era “la telefónica y la revisión del contrato”. Lo que llamó mi atención fue que el diplomático español planteaba una cultura de paz desde la historia[1], una especie de amnistía histórica de la invasión española en el siglo XVI.
El diplomático peninsular argumentaba que los peruanos aún guardamos resentimiento por la llegada de los españoles y los 280 años de dominio colonial, planteaba además, que eso debería quedar en el olvido y más bien deberíamos reconocer la tecnología y los adelantos alcanzados gracias al contacto con el viejo mundo, así como ellos (los españoles) ya olvidaron el dominio Árabe y más bien reconocen los adelantos que recibieron gracias a los islámicos. Cuestionó además, el término Invasión, argumentando que lo que se hizo en el nuevo mundo fue una conquista ya que se ganó con mucho esfuerzo las tierras tahuantinsuyanas. Lo que no me extrañó fue la respuesta de Jaime de Altaus, quien inmediatamente reconoció que esos hechos deben quedar en el olvido e iniciar una “historia nueva”. A que se refería con lo de historia nueva, aún medito al respecto. Esta entrevista fue motivo de comentario entre colegas, de donde surgió de inmediato la necesidad de aclarar el manejo de los términos y tiempos históricos.
Lo primero que vino a mi mente, es el intento de los políticos de inicios del siglo XX al pretender cambiar el himno nacional por considerar que no se ajustaba a la época, ya que en aquel momento Perú había aperturado relaciones diplomáticas con España, y a decir de la época el himno era antiespañol.
Si bien es cierto, como profesor e historiador intento brindar a mis alumnos una visión crítica, reflexiva de la historia que dista del chauvinismo o nacionalismo de los años 70, el cual debemos erradicar, debo reconocer también, que hay muchos colegas que erróneamente, resaltan las derrotas, los incas incapaces de controlar 168 españoles en Cajamarca, la tecnología de los invasores, los héroes vencidos, el Bolognesi que luchó por defender sus propiedades…etc es decir, hacen lo que llamo Historia del Resentimiento instentinal.
Por ejemplo, no podemos responsabilizar de la derrota del 79 al presidente Pardo y Lavalle por su política de austeridad y la firma del tratado secreto con Bolivia o al presidente Prado por su huída, o a Bolognesi por no haber resistido en Arica, a Miguel Iglesias por Montán y Ancón o simplemente a la clase política peruana de la época en general. La causa por la cual el Perú se encontraba en desventaja frente a chile en 1879, se debería analizar desde el proceso de independencia; específicamente la crisis y fragmentación de la clase dirigente peruana a inicios de la república, incapaz de organizarse y asumir el roles gubernativos que el sistema republicano demandaba. Gracias al guano, esta clase se convierte en una burguesía incipiente que no arriesgó en la inversión proindustrialización, cuyo poder económico y el trastrocamiento de sus intereses los llevó a organizarse políticamente e intentar plasmar –tardíamente- un proyecto nación. Siendo ucrónico en mi comentario diría que el civilismo llegó 40 años tarde. A diferencia, la clase dirigente chilena desde inicios de la republica, es una clase cohesionada, sólida, que mantiene el control de los principales poderes del estado, aprovechando la homogeneidad étnica del territorio logró engarzar un proyecto nación. Desde aquí debería partir el análisis para explicar a nuestros alumnos porqué perdimos la guerra de 1879.
Pero bien, regresemos al comentario del amigo español. Todo historiador responsable debe respetar el espacio y el tiempo histórico, como historiadores debemos trasladarnos a la época y enfocar nuestro análisis en el hecho materia de nuestro estudio desprendiéndonos de cualquier sentimiento subjetivo contemporáneo, filiación política o adepción religiosa, ya que puede desdibujar el análisis y la representación histórica de un acontecimiento trascendente. Hecha la aclaración, lanzo la hipótesis ¿Cómo debemos llamar al proceso de colonización española del nuevo continente en el siglo XVI, Invasión o Conquista? Según el diccionario de la real academia de la lengua española, invasión viene del latín invadere que significa: en su primera acepción, irrumpir, entrar por la fuerza, en su segunda acepción, ocupar anormal o irregularmente un lugar, y finalmente en su tercera acepción, entrar injustificadamente en funciones ajenas. Ahora bien, si con la misma fuente revisamos el significado de conquistar, encontraremos que esta palabra deriva del latín conquistare que significa: Ganar, conseguir algo, generalmente con esfuerzo, habilidad o venciendo algunas dificultades. Ganar con sutileza el favor de una persona o pueblo.
Ahora bien, analicemos lo que sucedió con el Thuantinsuyo a la llegada de los españoles. El tahuantinsuyo se encontraba dividido a causa de la guerra civil entre los hermanos Huascar y Atahualpa, este último consideraba que su hermano no alcanzaba los méritos cómo para ceñirse la mascaipacha o borla imperial - máximo distintivo de jerarquía y mando en el imperio de los incas -; recordemos que a la muerte de Huayna Capac -posiblemente victima de viruela- los willac Ummu del Cusco decidieron coronar a Huascar como el inca sucesor. Atahualpa, quien había acompañado a su padre en las conquistas del norte, era un gran guerrero y había logrado anexar (junto a su padre) importantes territorios en la costa, sierra y selva norte, ello le llevó a cuestionar la decisión de la Nobleza Cusqueña, de coronar como inca a su hermano. En 1532, la guerra civil había terminado a favor de Atahualpa, Huascar se encontraba capturado y custodiado por los principales generales de Atahualpa: Calcuchimac y Rumiñahui (este último era conocido como OJO DE PIEDRA, por una nubosidad que cubría su ojo izquierdo). Las tropas habían sido despachadas a sus respectivos ayllus, sólo unos pocos guerreros acompañaban a Atahualpa en Cajamarca, tenía como destino final el Cusco, donde sería coronado formalmente inca. Algunas crónicas primarias –conocidas como pretoledanas- indican que el inca en Cajamarca recibió información de los españoles que habían desembarcado en Tumbes, el inca sabía que estos blancos barbados no eran dioses, ya que sus espías le habían informado, de que entre los extranjeros, habían quienes adolecían de enfermedades o algunos heridos que sangraban y simplemente los dioses no se enferman ni sangran. Además, entre los animales que traían los chapetones, el espía consideró verdaderamente peligroso al perro ya que este comía carne – recordemos los perros come indios-. Es decir el inca estaba informado al detalle acerca del arribo de Pizarro sabía que eran pocos en número 168, el Inca no consideró a los indígenas que los acompañaban ya que eran tributarios del Tahuantinsuyo.
En realidad, los españoles buscaron asegurar para sí, títulos nobiliarios, propiedades, prestigio y honor. Por ello, en sus crónicas desestiman la participación de indios nicaragüenses, panameños y hasta negros esclavos, además de diferentes etnias locales como huancas, tallanes, chachapoyas, chimues, entre otras tantas etnias, que veían en los españoles la oportunidad de independizarse del estado opresor incaico. Y para imbuir su discurso de tinte lírico, mitológico medieval; en sus crónicas, recrean la participación del apóstol Santiago, quien al ver la “diferencia numérica” de los castellanos frente a los indígenas, socorre a los peninsulares, “cayendo los fieros indígenas bajo su espada de fuego”. Lo de Cajamarca fue una masacre, murieron aproximadamente 3mil indios, de los cuales, en mayor número fueron danzantes, músicos, parte del sequito de los grandes señores que acompañan al Inca. El requerimiento, es el documento que formaliza la invasión. A través de este documento el Papa concede autorización al Rey español, para que en nombre de Cristo se tome posesión de los territorios indígenas. Este documento era leído a los naturales, poco interesaba si entendían o no, lo importante era si los naturales aceptaban o no el dominio peninsular. Lo normal era el rechazo del documento por parte de los naturales, acto seguido -siempre escusados por la cruz- se iniciaba “la Guerra Santa”, es decir, tenían licencia para matar dada su gran diferencia bélica. Imagino, que habrá pensado Atahualpa cuando el dominico Valverde le presentó el requerimiento. El inca quien se consideraba hijo de dios “INTI”, y que ostentaba (como cualquier monarca) de gran poder y autoridad sobre sus dominios, subestimó a los españoles dado su escaso número. Valverde le hablaba de Dios, el Dios creador de todo cuanto existe, un Dios poderoso que se arrogaba la autoridad, inclusive, para dominar los territorios del inca. Por ello es que Atahualpa, de formación militar y sólidas convicciones religiosas, considerado un “semidios”, rechazó aquel documento, el cual, estoy seguro, jamás llegó a entender.
En líneas generales, al llegar los españoles despojaron violentamente a los naturales de su religión, e impusieron la religión castellana, destruyeron y saquearon sus construcciones inspirados en la ambición metálica y status. Intentaron terminar con el quechua, arrebataron las tierras de los ayllus, se repartieron a los naturales (encomiendas), obligaron a los indios a trabajar en las minas. En tan sólo 20 años de dominio español la población indígena se redujo considerablemente, ello por el sistema de explotación que instalaron.
Los invasores, al tomar posesión del territorio que correspondía a los incas cortaron un proceso que se desarrollaba de manera autónoma e independiente. ¿Debemos llamar a esto conquista?.......

[1] (y no resulta extraño el término ya que hay historiadores de la PUCP que actualmente plantean el revisionismo histórico de la guerra con Chile desde una historia de paz o conciliadora)

PRELUDIO A LA INVASIÓN ESPAÑOLA



“Entre la reconquista española y el nuevo mundo”
Los siglos XV y XVI son claves para entender el afán expansionista europeo. Estos siglos coinciden con la expansión del capitalismo mercantil de occidente y la crisis estructural del feudalismo.
Desde el siglo XII los mercaderes europeos recorrían largas rutas hacia el oriente en busca de las especias orientales cómo: jengibre, menta, cardamomo, nuez moscada, salvia, perejil, pimienta, comino, azafrán, clavo o anís. Para el siglo XV las especias orientales habían alcanzado gran demanda en Europa, esta actividad llevó al desarrollo del mercantilismo. Así, Europa se había convertido en una zona consumidora de productos orientales, al punto de hacerse imprescindible en la preparación de alimentos, brebajes medicinales e inclusive para la fermentación de bebidas caseras, como también la relevante importancia que adquiere la seda oriental, con la cual se fabricaban los más cotizados trajes de la época.
Los árabes, quienes tuvieron el control de la península Ibérica hasta mediados del siglo XV, fueron los primeros en recorrer con sus caravanas las rutas comerciales ya sean estas: terrestres a través de Constantinopla (ruta de la seda) o marítimas navegando el mediterráneo y el mar Indico con destino a Calicut (India), Catay (China) o Cipango (Japón). Fueron ellos, quienes llevaron la brújula y la pólvora a la península donde adquiere diferente utilidad; en cuanto a la brújula, fue Flavio Guioja quien la encerró en una caja de cristal para uso marítimo y la pólvora fue empleada con fines bélicos (arcabuz, cañones), estos descubrimientos fueron claves para consolidar el expansionismo europeo.
El tráfico comercial se vio interrumpido cuando en 1453 los Turcos Otomanos tomaron Constantinopla y las rutas comerciales se vieron invadidas. Tras el cierre de las rutas comerciales el pánico y la especulación de precios cundió en la península, así el costo de las especies orientales se incrementaron notablemente, haciendo de la búsqueda de una nueva ruta hacia el oriente un punto crucial en la agenda de las monarquías que aspiraban alcanzar la hegemonía de la región.
Los reinos cristianos Castilla, Aragón, Navarra se organizaron para recuperar el control de la península que se hallaba en manos de los árabes y el Islam e ir en busca de la tan ansiada ruta alternativa que les permitiera recuperar el comercio de especias orientales. Los portugueses fueron los primeros en independizarse de los árabes, por ello, una vez que la casa de Avis se consolido en el trono de Portugal, el hijo de Juan I de Avis, Enrique “el navegante” inició la búsqueda de una ruta alternativa hacia oriente, pretendiendo navegar a través de las costas occidentales del África (bordear el continente africano); para ello fundó en 1415 “la escuela náutica de Sagres” con el fin de capacitar e instruir a los navegantes en técnicas y tecnología de navegación. Todo ello permitió que los portugueses en 1431 inicien la exploración de la costa noroccidental del África, inaugurando así la ruta de trata negrera y marfil. Con esta preparación, y experiencia, los navegantes portugueses se echaron a la mar, siendo Bartolomé Díaz quien en 1487 llegó al temible “Cabo de las Tormentas” zona de complicada navegación, en el extremo sur del África, esta proeza llevó al entusiasta Rey Juan I a cambiarle el nombre por “Cabo Buena Esperanza”. Posteriormente Vasco de Gamma llegó a la india y fundó la ciudad de Calicut en 1498, al año siguiente Pedro Álvarez de Cabral llegó a las costas del Brasil.
Los Reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla lograron expulsar a los Árabes de España -junto a ellos el Islam- en 1492; razón por la cual el papado le otorgó el derecho de Regio Patronato, a través del cual, el Rey adquiere potestad para nombrar autoridades eclesiásticas, anular bulas, entre otros privilegios propios de la alta administración religiosa. En este mismo año se autoriza el viaje del navegante Cristóbal Colon rumbo al occidente (circunnavegar la tierra) a través de “La Capitulación de Santa Fe” firmado por la reina Isabel de Castilla tras mediación del funcionario real Luís Santanguel. En realidad, el proyecto del almirante Colon contemplaba la redondez de la tierra como un hecho, considerando Europa y África como únicos continentes, ello llevo al almirante Colón a tomar mediciones erróneas y considerar que la tierra era mucho más pequeña de lo que realmente es. Por ello, Colon planifica un viaje para 40 días, ello explica la desesperación de los tripulantes y los conatos de motín al llegar el día 30 de viaje, y no hallar tierra. Los tripulantes sabían que era imposible regresar y Colon manejaba la situación fraguando las coordenadas y prometiendo la cercanía de las indias orientales. Según el diario de Colón, este había recibido un ultimátum, las reservas se agotaban, si no se hallaba tierra en los próximos días, Colon sería ajusticiado por conducir a la muerte a sus tripulantes. Persuadido por el inicio del motín, el 07 de octubre 1492 Colón alteró el rumbo hacia el suroeste. Colón dijo, que al primer hombre que gritara que había visto tierra le daría una capa de seda, aparte de otras recompensas que había prometido el Rey y la reina. Esa noche colón pensó haber visto una luz en el horizonte (Fernández Armesto 2003). Era día viernes 12 de octubre a las dos de la mañana, cuando un marinero sevillano, tal vez Rodrigo de Triana, estirándose desde la arboladura de La Pinta lanzo el grito “¡TIERRA!”, acompañado probablemente de “¡ALBRICIAS!”. Se escuchó el disparo de un pequeño cañón -señal convenida para indicar la presencia de tierra- es un hecho, que en el acto, se debió dar gracias a dios por haber dado respuesta a sus plegarias. Los que resulta interesante (según consenso de los biógrafos de Colón) es el hecho de que el almirante Colón se arroga la recompensa de los monarcas, afirmando haber avistado tierra la noche anterior, con el presumible, aunque no registrado, disgusto del vigía de Triana. Los nativos llamaban a la isla Guanahani, Colon decidió rebautizarla con el nombre de San Salvador, tal vez por que representó la salvación para él y sus marinos.
Respecto a la primera isla a la que arriba Colon, hay ciertas discrepancias respecto a si verdaderamente se trata de El Salvador (antiguamente llamada Watling Island) ya que la descripción que hace el almirante de la isla dista mucho de su real fisonomía. Para algunos Colon bien pudo llegar a cualquiera de las islas de Bahamas o Turcos y Caicos, que se interponen en el camino hacia Cuba y Jamaica. Lo cierto es que desde el siglo XVI la cartografía identificó a la isla Salvador como la primera isla en la que arribó el gran almirante Colón.
Colón murió sin saber que había arribado a un nuevo continente, que será conocido inicialmente como las “indias occidentales”. Es el florentino Américo Vespucio quien confirmó las especulaciones de la época, al circunnavegar el continente y señalar que verdaderamente se trataba de un “Nuevo Mundo”, distinto a las indias orientales. Así, en 1504 escribe su polémica obra “Mundus Novas” que se popularizó prontamente, haciéndose 12 ediciones el primer año. En 1505 publicó una Carta, donde narra los pormenores de sus cuatro viajes. Esta carta fue traducida al latín y publicada en 1507 por el cartógrafo alemán Martín Waldseemüller, quien propuso de plano que se diera el nombre de América al nuevo continente, por considerar que el mérito del descubrimiento era de Américo Vespucio. Así, sin que Vespucio lo supiera, se estaba inmortalizando su nombre.

lunes, octubre 16, 2006


Hoy 16 de agosto a las 5 de la mañana dejó de existir uno de los más dignos representantes de la democracia y la decencia política en el Perú. La humildad es una de las virtudes poco desarrolladas por nuestra languida clase política, pero es una virtud que no resultaba extraña para don Valentín. Es el único presidente que nunca se le vió disfrazado de nada, recorrió el Perú de borde a borde, tomo las riendas del país en un momento crítico y lo hizo con la firmeza y entereza que le caracterizaba. El recuerdo que mantengo y quedará grabado en mi memoria, fué durante las últimas elecciones presidenciales, cuando como cualquier civil (y como debe de ser) esperó -con su conocida decencia- su turno, llegó sin convocar a la prensa y vestido de manera sencilla, jamás ví político mas humilde, integro y probo. Gracias don Valentín por su enseñanza, por sus clases en San Marcos, por su moral intachable.......descanse en paz SEÑOR PRESIDENTE!!!!!

martes, septiembre 26, 2006

SUCESOS HISTÓRICOS PARA RECORDAR


El presente articulo lo escribo preocupado por la imagen que comúnmente reciben nuestros alumnos respecto a los héroes de Guerra del pacífico, que, si bien es cierto, no tenemos el tiempo necesario para cubrir o agotar en clase, se hace imperiosa la necesidad de explicar la participación de los diversos actores (mujeres, soldados, campesinos, mestizos) quienes con sus acciones secundaron los actos de valor o determinaron los triunfos, de los que conocemos comúnmente como los grandes héroes de la guerra del Pacífico. Algunos de nuestros alumnos reducen los actos heroicos a cuatro personajes Grau, Bolognesi y Cáceres, desconociendo la presencia de otros actores importantísimos y de igual trascendencia que secundaron los actos valerosos de estos personajes. Por otro lado hay personajes, que, si bien es cierto, no tomaron las armas y enfrentaron directamente al enemigo, su participación en le guerra sirvió para mantener la alicaída dignidad nacional, tal es el caso por ejemplo del digno gobierno de García Calderón en Magdalena, quien pagó con su exilio y encarcelamiento en Valparaiso, el no firmar un tratado lesivo para los intereses patrios. Pero vallamos más allá, debemos de recuperar la participación femenina en la guerra, la presencia y participación activa de las rabonas, las damas de Lima que se organizaron para brindar cuidado a los heridos. Las clases populares y entre ellos las masas campesinas en la Breña que derramaron sangre defendiendo el suelo patrio.
Durante la guerra del Pacífico 1879, hubieron actos heroicos dignos de mencionar y que algunos historiadores, por no considerarlo relevante o trascendente, aún lo mantienen en anonimato o en el mejor de los casos lo mencionan someramente.

Tal es el caso de las Rabonas o compañeras de los soldados, mujeres que acompañaban a sus maridos a la guerra, eran ellas las que se encargaban de cocinar, lavar, curar a sus maridos y a sus hijos y en algunas ocasiones asumir roles de guerra, por ello, no resultó extraño encontrar entre los cadáveres esparcidos en el campo de batalla soldados junto a sus mujeres. A propósito dice Flora Tristán “Ellas formaban una tropa considerable que precede al ejercito por espacio de algunas horas, para tener tiempo de conseguir víveres, cocinarlos y preparar todo en el albergue que deben ocupar…arrastraron en su sequito a niños de toda edad” . En la campaña terrestre del sur, las heroicas tarapaqueñas se batieron, desafiando las balas y los peligros de la batalla, proporcionaban agua al sediento ejército, y convirtieron sus casas o solares en hospitales para albergar a los heridos. Emma Manarelli nos proporciona algunos nombres que deben quedar registrados en la historia y en el recuerdo de todos los peruanos: Petronila Nuñez, Mariana Vilchez, María de Taborga e hijas. En la breña encontramos a la Señora Antonia moreno de Cáceres, esposa del caudillo de la Breña; otra de las mujeres ilustres que apoyaron la resistencia de la sierra fue Doña Clorinda Matto de Turner quien apoyó económica, material y humanamente al habilitar su casa en tinta para el cuidado de los heridos.

Si bien la mujer jugó un papel importante en la guerra del 79´. Las clases populares y entre ellos el sector indígena, también hicieron su parte, al enfrentar con armas tradicionales a los invasores chíllenos en la breña, bajo el liderazgo del Caudillo militar Cáceres. O como dejar de mencionar a los gloriosos alumnos del Colegio Guadalupe quienes ofrendaron su vida, en el intento desesperado por impedir la captura chilena de Lima.
En este contexto, después del glorioso Combate de Angamos, donde se inmolara el Almirante Grau, la Escuadra Chilena bloqueó el Callao, impidiendo el abastecimiento de armas, situación que se trató de desestabilizar al constituirse una brigada torpedista conformada por el Capitán de Navío Leopoldo Sánchez, los Alféreces de Fragata Decio Oyague, Carlos Bondy, Gil Cárdenas y el hábil ingeniero Juan Manuel Cuadros, en plena guerra con Chile. Fueron ellos quienes el 3 de julio de 1880 (el Alférez de Fragata Carlos Bondy Tellería) lograron hundir con un ingenioso sistema explosivo ideado y construido por el ingeniero Manuel Cuadros, al buque chileno Loa. Meses después, el 13 de setiembre de 1880, corrió la misma suerte la Covadonga, frente a Chancay, por acción del mismo Alférez Bondy, con el apoyo del Alférez de Fragata Decio Oyague. La voladura de las naves chilenas trajo como consecuencia la expedición de Patricio Lynch, catalogada por la historiografía chilena como “el episodio oscuro de la guerra”, ya que Lynch, en represalia, intentó arruinar económicamente al Perú, al bombardear la principal fuente generadora de riqueza: las haciendas agroindustriales y los ferrocarriles. El ingeniero Manuel Cuadros es uno de los profesionales que brindó sus conocimientos para debilitar al enemigo, posteriormente encontramos a Cuadros apoyando la campaña de la Breña junto a Caceres. Héroes que la historia los mantiene anónimos, quienes con su sangre defendieron el país en el cual vivimos y que deben permanecer en el recuerdo de todos los peruanos.

Profesor Alex Murazzo

UNA TRADICIÓN EN SALSA VERDE


....Me permito publicar esta sabrosa tradición en salsa verde del Tradicionalista Don Ricardo Palma, la cual me resulto muy cómica, espero que alegren con ella, su mañana, tarde o noche, después de leerla....

LA CONSIGNA DE LARA

El general Jacinto Lara era uno de los más guapos llaneros de Venezuela y el hombre más burdo y desvergonzado que Dios echara sobre la tierra; lo acredita la famosa proclama que dirigió a su división al romperse los fueros en Ayacucho.El Libertador tuvo siempre predilección por Lara, y lo hacían reir sus groserías y pachotadas; decía, Don Simón, que como sus colombianos no eran ángeles, había que tolerar el que fuesen desvergonzados y sucios en el lenguaje.Verdad también que Bolívar, en ocasiones, se acordaba de que era colombiano y escupía palabrotas, sobre todo cuando estaba de sobremesa con media docena de sus íntimos; cuentan, y algo de ello refiere Pruvonena, que habiéndole preguntado uno de los comesales, si aún continuaba en relaciones con cierta aristocrática dama, contestó don Simón:

--Hombre, ya me he desembarcado, porque la tal es una fragata que empieza a hacer agua por todas las costuras.

Un domingo, en momentos que Bolívar iba a montar en el coche, llegó Lara a Palacio y
el Libertador le dijo:

--Acompáñame, Jacinto, a hacer algunas visitas, pero te encargo que estés en ellas más callado que un cartujo, porque tú no abres Ia boca sino para soltar alguna barbaridad; con que ya sabes, tu consigna es el silencio; tú necesitas aprender oratoria en escuela de sordomudos.--Descuida, hombre, que sólo quebrantaré la consigna en caso de que tú me obligues. Te ofrezco ser más mudo que campana sin badajo.

Después de hacer tres o cuatro visitas ceremoniosas, en las que Lara se mantuvo correctamente fiel a la consigna, llegaron a una casa, en la que fueron recibidos, en el salón, por una limeñita, de esas de ojos tan flechadores que, de medio a medio, le atraviesan a un prójimo la anatomía.

--Excuse usted, señor general, a mi hermana, que se priva de la satisfacción de recibirlo, porque está en cama desde anoche en que dio a luz dos niños con toda felicidad.

--Lo celebro --contestó el Libertador--, bravo por las peruanitas que no son mezquinas en dar hijos a la patria. ¿Qué te parece, Lara?.

El llanero, por toda respuesta, gruñó:

--Hum... Hum!

Bolívar no se dio por satisfecho con el gruñido, e insistió:

--Contesta, hombre... ¿en qué estás pensando?

--Pues con su venia, mi general, y con la de esta señorita, estaba pensando... en cómo habrá quedado el coño de ancho, después de tal parto.

--!Bárbaro! --exclamó Bolívar, saliendo del salón más que de prisa.

--La culpa es tuya y no mía. ¿Por qué me mandaste romper la consigna? Yo no sé mentir y largué lo que pensaba.

Desde entonces el Libertador quedó escarmentado para no hacer visitas acompañado de don Jacinto.