sábado, mayo 10, 2014

MITOLOGÍA ANDINA EL "TAYTA MUQUI"

El Muqui es un ser mitológico andino confinado al Ujcu Pacha (mundo de abajo). Los testimonios de su presencia están asociados a yacimientos mineros del centro y sur del Perú y Bolivia donde le conocen como “El Tío”.
El Muqui, es considerado por los mineros andinos como guardián y dueño de los minerales, a quien se debe solicitar permiso para ingresar en sus dominios. Es descrito como un ser pequeño, vestido como minero con herramientas de oro, ojos rojos, cachos rojos y un pene prominente que algunas veces esta enrollado en su cintura. El Muqui puede mostrar las vetas más productivas, a cambio de “regalitos” coca, aguardiente, tabaco, a veces un animal o puede que pida un niño. Sin embargo, es un ser ambiguo algunas veces se muestra amable y juguetón con los mineros o sus hijos  y otras violento e inclusive causante de derrumbes, pesadillas o muerte por extrañas enfermedades. Lo interesante es que los derrumbes, pesadillas tormentosas o enfermedades están asociados a mineros incrédulos o que restan importancia a las creencias y rituales de pago.  Los estudios entorno al Muqui  coinciden en afirmar que su existencia inicia con la explotación minera colonial en los andes centrales y sur.
La mentalidad andina relaciona la mina como el vientre de mujer y los minerales como embriones, por lo tanto la extracción del mineral simbolizaba el desprendimiento de embriones de la madre, ciertamente una acción que trastoca el equilibrio natural de un proceso. Por ello había que recompensar (en un acto de reciprocidad) esta acción con un pago simbólico. Por ello el Muqui personifica a la mina y a través de él se representa la práctica ancestral de reciprocidad andina. 


Mas Información
Instituto Frances de Estudios Andinos

jueves, marzo 13, 2014

DESCRIPCIÓN DE CÁCERES EN PALABRAS DE BASADRE

Andrés Afredo Cáceres Dorregaray  "Avelino" junto a su esposa Antonia Moreno y sus hijas Zoila, Hortensia y Rosa. 
"Cáceres era alto, delgado, ancho de hombros, de aspecto imponente, de rostro enjuto y blanco, ojos grises y casi negros y una permanente cicatriz en el párpado derecho, cabello castaño, largo, poblado y entrecano y espesas patillas "a la austriaca", pues se afeitaba la barba desde el labio inferior hasta la garganta. Para la guerra en el interior tenía extraordinarias condiciones. Su salud robusta, lograba soportar las incesantes marchas a través de largas distancias por cordilleras, desiertos, quebradas y barrancos, así como las peores privaciones, y por ella llegó a veces a alimentarse con la más extrema frugalidad. Incansable en su actividad, valiente en la lucha, eficaz en el comando, tenaz ante el infortunio, luchó con los chilenos y también con la escasez de recursos, con los rigores de la naturaleza, con la saña de las facciones políticas, no sólo en guerra declarada como primero ocurriera con tropas de García Calderón, luego de Piérola, y por último, de Iglesias, sino también en hostilidad aleve, como en el caso de los políticos de Arequipa. Conocía el idioma indígena y con él sabía inspirar devoción y coraje a sus soldados. Solían llevar ellos los sombreros o kepis con funda encarnada y cubrenuca blanca, origen del famoso kepí rojo, más tarde cantado por el poeta Ricardo Rossel"  Jorge Basadre, "Historia de la República".